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Credo*

Alfred A. Knopf en su oficina. Knopf Archives.

Creo que todo sello editorial posee un significado intrínseco y que si los lectores tomasen más atención sobre él, a la hora de adquirir un libro, la posibilidad de ser decepcionados sería infinitamente menor.

Creo que todo buen libro debe ser fabricado adecuadamente y trato de atribuirle a cada uno un formato único, distintivo y atractivo.

Creo que jamás he decidido imprimir conscientemente un libro indigno de publicación.

Creo en mantener el costo de los libros lo más bajo posible, siempre y cuando sea compatible con la calidad, gastos de producción y recursos económicos del público lector para quienes originalmente fue intencionado.

Creo que un editor tiene ambos una moral y obligación a sus autores de tratar de cualquier manera posible promover las ventas de sus libros, mantenerlos en las prensas y elevar el prestigio de su trabajo.

Creo en el gusto innato de los lectores a la hora de discernir entre un libro superior cuando se lo es brindado a su atención.

Creo que una reseña por un crítico incompetente es una transgresión contra el autor, el libro, el editor y el medio donde ha sido publicada.

Creo que la subsistencia de la industria librera no recae en el hermetismo académico ni el rampante comercialismo masivo, sino más bien individualmente en cada lector.

Creo que revistas, películas, la televisión, la radio, el internet, bitácoras virtuales y libros en dispositivos eléctricos jamás reemplazarán un libro impreso.

 

20 de octubre de 2009

*Adoptado, traducido y actualizado del Borzoi Credo, escrito por Alfred A. Knopf y publicado originalmente como un anuncio en la revista The Atlantic Monthly, noviembre 1957.